viernes, 15 de agosto de 2008

Cap. 3. Un hilo de sangre

Capítulo 3

"Hermanos de tinta":
Don Quijote, Raskolnikov y Josef K.,
un triángulo genético



Tabla de contenido

1. Capítulo primero: ADN mitocondrial literario.
2. Capítulo segundo: ¿el huevo o la gallina?
3. Capítulo tercero: despertar transformado en "el otro".
4. Capitulo cuarto: dormir, soñar, despertar.


Quisiera poner a consideración una pieza de evidencia genética que podría agregarle un bucle al "genoma dostokafkiano" del profesor Guillermo Sánchez Trujillo y en la que creo ver otras claves y códigos del ADN literario, tanto de los dos componentes: Crimen y castigo y El proceso, como para ese hijo-personaje que él denominó "Don Quijote Kafka".

Analizando los resultados del análisis a ese "genoma dostokafkiano", se me ocurre ir un poco más allá y, congruente con mi parodia científica, empiezo por hacer un juego anagramático, al mejor estilo kafkiano: invertir las letras iniciales del nombre de ese hijo-personaje y rebautizarlo, en su lugar, como “Don Kijote Qafka", con el propósito de interpretarlo, dotarlo de otros sentidos y añadirle nuevas claves. Es lo que trataré de explicar más adelante.

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CAPÍTULO PRIMERO:
ADN MITOCONDRIAL

Como ya se sabe, la ascendencia genética materna se identifica por el ADN mitocondrial.

Es de aceptación universal que la madre de la novela moderna es Don Quijote de la Mancha. Un poco más o un poco menos, todos los grandes novelistas modernos están unidos a ese ADN mitocondrial literario y, ella por su parte, está emparentada con la literatura que la precedió.

Asombroso es ese vínculo directo que demostró Guillermo Sánchez Trujillo y, mediante el cual, establece que, íntima y genéticamente, Crimen y castigo y El proceso son “hermanos de tinta”.

En este orden de ideas, Fiódor Mijáilovich Dostoievski y Franz Kafka, maestros únicos y extraordinarios de la parodia, además de tener ese vínculo genético universal con la madre y entre ellos mismos, hicieron algo más en común: dejar por escrito y encriptado, el código y las claves para descifrar su marca de tinta con esa madre, para que "el que tuviera ojos para ver...".

De acuerdo con mis propuestas, ese vínculo genético se remonta a unos orígenes aún más lejanos: a la antigüedad preclásica, clásica y moderna, como ya traté de demostrar en los capítulos previos, lo cual me permite, ahora, emprender, a manera de ejemplo y como una de mis hipótesis descabelladas, la demostración de la línea o "hilo de sangre" que emparenta, genéticamente, a don Quijote y a Raskolnikov con Josef K., a partir de los textos mismos de Don Quijote de la Mancha, de Crimen y castigo y de El proceso, así como de las biografías de los tres autores.

Para ello y en primer lugar, realizo el juego muy kafkiano, como ya lo dije, de transponer las iniciales del "Don Quijote Kafka", de Guillermo Sánchez Trujillo, para proponer, en su lugar, mi "Don Kijote Qafka", juego por medio del cual se convierta a don Quijote en ascendiente de Raskolnikov y que, ambos, por derecho propio, sean antecesores de Josef K..

Esta parodia genética que hace hermanos de tinta a don Quijote, Raskolnikov y Josef K., me permite empezar por extrapolar y conectar algunos de los códigos comunes de sus naturalezas literarias como parte de sus genomas literarios.

Se trata de aquellos rasgos que los unen e identifican por la naturaleza de las características y cualidades de sus pensamientos, emociones e ideologías, así como por las circunstancias de sus crímenes, amaneceres, despertares y locura, asuntos y motivos que los hermanan, porque con ellos se determinan, en buena parte, el carácter y el destino épico y trágico con el cual han sido marcados y los cuales son posibles de rastrear hasta aquel origen genético mítico, preclásico y clásico, en donde se gestaron y de donde evolucionaron tanto estos tres héroes como todos los héroes y anti-héroes de la literatura universal.

Esas características y cualidades, así como las conexiones que los relacionan, se pueden identificar de la siguiente manera:

Los tres, como sus arcanos antecesores, son criminales, reos y condenados por un mismo o similar crimen: subversión ideológica y religiosa. Son acusados por subvertir tanto al poder como a las creencias religiosas imperantes. Además, por exhibir comportamientos sociales inadecuados, considerados "políticamente incorrectos", motivos por los cuales son juzgados, sentenciados y condenados a ser considerados locos, a ser marginados de la sociedad y a ser privados de la libertad y de la vida.

Una de las claves mediante la cual se puede establecer esa identidad genética literaria que los une y conecta, se puede deducir y abducir estableciendo las correspondencias y similitudes que existen en los respectivos momentos en los cuales ellos se disponen para cometer los delitos por los que son juzgados, sentenciados y condenados.

Se trata de ese momento en el que cada uno de los tres despierta de su sueño "una mañana" –como si fueran uno y el mismo dormir, una y la misma mañana-. “Una mañana" con ecos muy remotos como ya mostré antes.

Esa asombrosa "mañana" en la que se despiertan de su sueño y de sus sueños y en la que comienzan las tragedias de los tres personajes y la que es, para los tres, una y la misma cálida mañana de un verano a principios de julio, Y, son, ese amanecer, ese sueño y esos sueños y ese despertar, lo que los transforma, el uno en el otro y, a los dos, en el tercero y a los tres en "hermanos de tinta", pero, a su vez, descendientes de lejanos antecesores, todo ello como resultado del extraño proceso de asimilación, de paródica hermandad, de genética biológica, cultural y literaria, que estoy proponiendo.

Los tres, como sus arcanos antecesores: Atrahasis, Gilgamesh, Ulises, Odiseo, Edipo, Sheherezade, etc., como ya lo dije, son juzgados, sentenciados y condenados por subvertir el poder, la ideología imperante, las creencias religiosas y sociales, etc., en cada una de las épocas en las que les correspondió vivir a sus autores y, consecuentemente, en las que han sido situadas las historias de los propios personajes.

Los crímenes de don Quijote, Raskolnikov y Josef K., son:

Don Quijote pierde la razón por encarnar las ideas luminosas del Renacimiento y esa nueva visión del mundo y del hombre, para así, burlesca o picarescamente, poner en duda las creencias de su época, subvirtiendo a las ideologías y a los poderes dominantes, para, finalmente, morir en la cordura que le ofrece el seno de la Santa Madre Iglesia.

A Raskolnikov, lo perturban y cree poner en práctica las ideas napoleónicas, el individualismo de hombres superiores que Napoleón encarna y, además, porque denunciar y poner en evidencia la cruenta persecución de la policía del zar contra los intelectuales y los políticos de ideas socialistas, que, en la época de Dostoievski, eran intelectuales y políticos engarzados en polémicas estériles.

Josef K., un personaje absurdo, solitario y abismado ante los absurdos de la vieja y la nueva “Ley”, el "nuevo mundo" que estaba emergiendo, se enfrenta, en un pasmo que se hace trágico, con el absurdo de que los crímenes por los cuales se le juzga no se conocen ni los ha cometido. Metáfora o alegoría de los hombres desgarrados en ese aterrador mundo que emerge en las postrimerías del siglo XIX y principios del siglo XX.

En consecuencia, los tres son condenados a pagar con esa marca de locura ideológica, política y social, que Foucault denunciara y, al mismo tiempo, víctimas de la locura, pero de la locura griega y trágica, aquella que para griegos y romanos era un castigo de intervención divina:

"A quien un dios quiere destruir, antes lo enloquece" (Quem deus vult perdere, dementat prius).

Los tres comparten esas locuras poseedoras de "un algo más". Ese algo más que George Steiner atribuye a don Quijote y a Kafka:

"Lo recuperable para Kafka (según Benjamín) es "una especie de teología comunicada en susurros", llena de "temas desacreditados y obsoletos" El otro rendimiento es una especie de locura sagrada: de ahí el deleite de Kafka con Don Quijote. Los que quieren ayudar al hombre caído están locos; pero sólo los locos pueden ayudar" (1).

La misma locura desatada en Dostoievski por su profundo sentido teológico, la cual se transforma en la "locura sagrada" de Raskolnikov.

Esos son, en síntesis, "los pecados originales" por los que los tres héroes han sido expulsados del paraíso, sacrificados y condenados a encarnar y a pagar, en el territorio de la literatura, por sus culpas de rebelión, tal y como lo fueron sus arcanos antecesores en los territorios del mito.

Para los efectos del juego genético que propongo explicaré más adelante que, tanto los tres personajes como sus autores, comparten, también y por igual, pero con propias características, otra clave o hermandad de tinta: la Erótica, esa visión de sus relaciones con las mujeres tanto las de carne y hueso como las de sus literaturas.

KAFKA SE ESCRIBE CON "Q"

Antes de proceder a mostrar el código original de ADN mitocondrial literario, Dostoievski-Kafka y su unión genética, Don Quijote de la Mancha-Crimen y castigo-El proceso, es necesario aceptar que existe el "Don Quijote Kafka", ese personaje -en parte biográfico, en parte literatura- que como tal denomina y explica Guillermo Sánchez Trujillo en su Edición crítica a El proceso (2) y en su obra, El crimen de Kafka. Caso cerrado (3), a partir de la demostración de que Kafka se asumió a sí mismo como esa "persona literaria" que, como don Quijote, sale al encuentro de hipotéticas Dulcineas, así como a afrontar azarosas aventuras de caballería con las cuales nutrir su imaginación y su escritura.

Estoy de acuerdo con ello, pero sólo en parte, porque para que ese "Don Quijote Kafka" sea completo le hace falta un bucle, una "base" de unión del ADN mitocondrial literario-biográfico que lo explique y complete en su total transposición.

Para poder explicar y completar esa transposición es necesario establecer la totalidad de los elementos comunes que conectan e identifican, con total precisión, a don Quijote con el Franz Kafka biográfico y persona literaria en la que él se encarna a sí mismo al seducir muchachas y al escribir, con el fin de poder componer la exacta representación de la conexión genética literaria entre ambos.

Demostrar esa conexión genética será lo que me permita hacer el juego de transposición de las letras iniciales de los dos nombres y proponer una nueva denominación: "Don Kijote Qafka”.

Para ello, propongo las siguientes razones:

La primera, como bien se sabe, Kafka fue afectado por una profunda y conflictiva contradicción afectiva-erótico-sexual que lo perturbó en su unidad psicológica y en sus manifestaciones, comportamientos y relaciones emocionales y afectivas con los demás, hombres y mujeres, así como con la realidad.

Ese conflicto emerge y se manifiesta tanto en los comportamientos de la vida cotidiana y profesional de Kafka como en su escritura.

Ante ese fenómeno emocional y erótico, Kafka responde y trata de resolver su disociación emocional mediante la creatividad, de la siguiente forma: antes que apelar a la lógica científica, él lo expresa por la lógica de la imaginación, es decir, la lógica de la emoción y de la necesidad. Véase cómo:

En el Kafka, íntimo y escrito, operan dos eróticas simultáneas:

La una, la erótica lujuriosa, más identificada y cercana a la de los caballeros andantes Tirant Lo Blanc o Amadís de Gaula, y a la erótica de La Celestina y la del Cantar de los Cantares. Ese es el Kafka, caballero y amante lujurioso.

La otra, más identificada y cercana a la erótica casi mística y sublimada del don Quijote con la que se asume, ahora sí, como Qafka-Kijote y que es aquella pulsión que Kafka proyecta en las Dulcineas de "carne y hueso", extrañamente seleccionadas, con las que establece relaciones sociales o amorosas y, en las cuales, la erótica es sometida a otra idea… ¿platónica? Ese es el Kafka, caballero de brillante armadura.

Es, en esa profunda y conflictiva contradicción, donde se originan las torturas y los martirios erótico-místicos que Kafka expresa en su literatura como un juego perverso de ficción y realidad. Sobre este asunto ya he tratado en otros escritos.

Aunque, en apariencia, las relaciones afectivas y emocionales con las mujeres y lo femenino, por parte de Cervantes y Dostoievski, no son tan complejas y conflictivas como las de Kafka, eso no es tan cierto, como más adelante expondré, al identificar las mujeres reales que inspiraron sus personajes femeninos.

Lo que sí es cierto, es que amor y el erotismo, así como sus relaciones con lo femenino y las mujeres, tanto para don Quijote y Raskolnikov, como para Josef K. son de extraordinaria belleza, profundidad y complejidad, no exentos de claro-oscuros, al mismo tiempo que de una comunidad de correspondencias que hace posible poder conectarlos, emparentarlos y relacionarlos por medio de esta genética literaria.

DULCINEA-ALDONSA

La segunda razón y es con ella mediante la cual planteo la novedad de mi argumento y la demostración de mi Kijote-Qafka.

Al analizar al Kafka-Quijote, observo la ausencia de un elemento fundamental y acorde con la personalidad y escritura de Kafka. Un elemento genético-biográfico y literario que, agregado a todos los ya establecidos, permita describir los exactos rasgos de identidad y conexión entre don Quijote y Cervantes con Raskolnikov y Dostoievski y de ambos con Josef K. y Kafka

Como bien se sabe, el Kafka-Quijote, como don Quijote, sale en búsqueda de "su" Dulcinea y, aunque de manera diferente, al igual que en el caso de Raskolnikov, las encuentran en ese territorio erótico-imaginario de sus aventuras y las trasmutan en esos seres maravillosos de sus literaturas (4).

Estas son las Dulcineas que inspiran a don Quijote y a Cervantes, a Raskolnikov y a Dostoievski, a Josef K. y a Kafka:

La sublime e idealizada Dulcinea de don Quijote-Cervantes que es, burlescamente, sustituida por Aldonsa Lorenzo, la corpulenta pastora, que no es de ninguna manera la Dulcinea de la imaginación desbordada de don Quijote, sino la sustitución picaresca que Sancho Panza le presenta.

Por transposición, la Dulcinea-Aldonsa de Dostoievski-Raskolnikov, es Sonia, aquel miserable y frágil ángel de la calle, que será, también y finalmente, su redención.

Las dulcineas kafkianas son varias y variadas tanto en lo biográfico como en la escritura y, en ambos territorios, son seres de sobrenatural perversión, ángeles y demonios. La disociación erótico-afectiva se manifiesta y opera al momento en el cual Kafka convierte, transmuta y traspone, a las mujeres reales de las cuales se enamoró, de Dulcineas en Aldonsas, cuando estas se encarnan en los personajes de sus novelas y relatos.

Similares concordancias se pueden observar al analizar las relaciones con las mujeres y lo femenino y las respectivas transposiciones de Dulcineas en Aldonsas, en don Quijote-Cervantes como en Raskolnikov-Dostoievski.

Sin que importe que, entre Cervantes, Dostoievski y Kafka, así como entre sus personajes y novelas, existan las diferencias de los genios, estas, más que apartarlos, los conectan.

Tal el caso y por ejemplo. La Dulcinea de don Quijote, nunca es "conocida" por él, en ambos sentidos del término. Su único "conocimiento" de ella, es el resultado de los "inventos" que le cuenta Sancho Panza y que él convierte en los delirios de sus sueños, para su alivio, tranquilidad y certeza.

Cervantes idealiza y sublimiza en Don Quijote, junto con Dulcinea y sus avatares con las mujeres, la totalidad de la historia de su agitada y poco heroica existencia.

Para acabar de ajustar, Cervantes que vivió una dramática vida matrimonial, nunca condenó a don Quijote al matrimonio.

¿Será, acaso, el poder de la magia de Melusina en la cueva de Montensinos, lo que trastoca realidades y sueños, al mismo tiempo que a la literatura de Cervantes y, con ella, a la literatura de sus dos descendientes?

Ahora, ¿quiénes fueron aquellas mujeres reales que trastornaron a Cervantes, Dostoievski y Kafka?

De la mujer real, convertida y transpuesta en Dulcinea-Aldonsa por Cervantes, nada se sabe.

De la mujer real tras Sonia, la dulcinea de Dostoievski-Raskolnikov, si se sabe, ella es:

"Apolinaria Súslova, la amada "Polina" (5).

La joven y bella "Polina", que en un momento trágico de la vida de Dostoievski fue su apoyo y consuelo, es transformada en Sonia en Crimen y castigo, tal y como Dostoievski lo escribió en sus cuadernos de notas:

"Sonia: la más irrealizable esperanza (es el propio Raskolnikov el que debe expresar esto)" (6).

Los matrimonios de Cervantes y Dostoievski, fueron tragedias a su manera y motivo de sus escrituras. Aunque Kafka, nunca contrajo matrimonio, ese asunto fue para él una tragedia, lo que, junto con sus mujeres-amadas, fueron convertidas por él en la "inmensa facultad de animar” su escritura y engendrar sus mejores narraciones, tal y como él mismo lo escribió.

Ese Kafka-Quijote, si “conoció” y "conoce" (en el sentido bíblico) varias Dulcineas, estas sí mujeres reales, a las que, posiblemente y para su imaginación erótica, fueran sólo una y a las que, en lo profundo de su complejidad psicológica, son el tormento de la carne y el gozo de la escritura y viceversa. Sobre las amadas y las mujeres-novela de Kafka trato en otros escritos.

En fin, esas son ya otras historias.

LAS MUJERES DE...

Y, ahora sí, el quid del asunto. Como en una vieja adivinanza:

¿Cuál es la "base" genético-literaria y biográfica que le hace falta al Quijote-Kafka en el genoma dostokafkiano de Guillermo Sánchez Trujillo y de otros críticos, pero la cual si está presente en el don Quijote-Cervantes y en el Dostoievski-Raskolnikov?

¿Cuál es el elemento fundamental de la obra de Kafka que es igualmente fundamental para Cervantes en Don Quijote y para Dostoievski en Crimen y Castigo, por medio del cual es posible establecer una conexión de parentesco genético-literario y biográfico?

Una posible e hipotética respuesta, sería:

Exactamente, es una mujer y, con ella, aquellos elementos de sus propias biografías que fueron convertidos en ficción. Las conexiones autobiográficas con sus respectivas mujeres, tanto de Cervantes en su Don Quijote como las de Dostoievski, en Crimen y castigo, ya se demostraron atrás.

Pero, ¿para don Quijote-Kafka-Raskolnikov, cuál es la mujer que opera como conexión literaria y autobiográfica?

Tiene que ser una mujer, única para cada uno de ellos, pero, a su vez, común a los tres. Una mujer que actúa como la piedra angular que completa y soporta ese arco de unión que armoniza la simetría y sincronización de las estructuras narrativas y biográficas de los tres, para las que, tanto Kafka como sus dos maestros, eran metódicos y rigurosos arquitectos.

Esa mujer que, para Kafka, es diferente de todas las demás de su biografía, por ser lo que ella misma es, pero que es necesaria y específica como personaje básico que completa el reparto de su puesta en escena y que, al mismo tiempo, establece la conexión y correspondencia con sus antecesoras, la cervantina y la dostoievskiana.

En Cervantes, don Quijote decide escoger como su “Dama”, a la que dedicar sus hazañas de caballero andante, a Aldonsa Lorenzo, la corpulenta pastora, que no es ninguna Dulcinea.

Sonia, la Dulcinea-Aldonsa de Dostoievski-Raskolnikov, es a quien, finalmente, Raskolnikov ha decidido amar y su amor lo “despierta” del sueño siberiano y lo redime para ingresar a una nueva existencia.

Para Franz Kafka, la identidad biográfica de esa clave angular es posible de descifrar cuando se responda y establezca quién es esa su Aldonsa Lorenzo, una mujer real y biográfica, una que cayese en el juego de las manipulaciones literarias de la mente perversamente inocente de Kafka.

Por los rasgos biográficos y literarios comunes de las mujeres de Cervantes y Dostoievski, esa mujer -Dulcinea-Aldonsa- para Kafka no es otra que Felice Bauer, la misma que en El proceso es transpuesta en tres personajes y que es diferente a todas las demás mujeres de la biografía y literatura de Kafka transpuestas en otras múltiples mujeres-demonio o mujeres-ángel, causantes de la perdición o de la redención del Franz Kafka real y literario.

¿Por qué Felice Bauer?

El Kafka biográfico y el Kafka escritura, decide convertirse, unilateralmente, en el "caballero acompañante" de Felice Bauer, para el nunca realizado viaje a Palestina del que hablaron la noche en que se conocieron en la casa de Max Brod, el 13 de agosto de 1912, cuando ya, encarnado como don Kijote-Qafka, se forma aquel "juicio inquebrantable" que anota en su diario en agosto 20 de 1912.

Como para el abogado-escritor Kafka, los contratos se realizan por escrito y sus cartas parecieran ser compromisos contractuales unilaterales de obligación mutua, él le impone a Felice Bauer su decisión desde la primera carta que le escribe, 20 de septiembre de 1912,

"[...] en lo tocante a llevarme a lo largo de un viaje en calidad de acompañante, guía, lastre, tirano o lo que de mí pueda buenamente resultar" (7).

Así comienza Kafka la transposición de esa mujer real en el personaje literario que conectará y encarnará, física y psicológicamente, casi con exactitud, a los tres personajes femeninos.

Aldonsa Lorenzo, Sonia y Felice Bauer son casi idénticas: feas, bruscas, desaliñadas e incultas, tanto en el trato social e intelectual, como en el vestir. Ellas son simples y pragmáticas ante la vida, etc.

Dos de ellas se burlan, la una de don Quijote y la otra, de Josef K., pero, a su vez, son también las víctimas de un escarnio peor: sufrir la tortuosa imaginación de ambos novelistas.

Por los Diarios y la correspondencia, se sabe que Kafka nunca se manifestó con Felice Bauer de manera similar a como lo hizo con las "otras Dulcineas".

¿Por qué esa evidente diferencia de tratamiento, diferencia aún mayor, si se la compara con Milena-Frieda en El castillo o, con los demás personajes femeninos de sus otras novelas y relatos y las demás mujeres de sus Diarios y correspondencia?

¿Por qué los otros personajes femeninos de Kafka, al pasar de la realidad a la escritura, parecieran ser la impresión en negativo de la Dulcinea, esta sí la idealizada y sublimada de don Quijote?

En fin, ¿es Felice Bauer una mujer diferente de todas las demás con las que Kafka se relaciona? ¿Será que él la necesita así, diferente a las demás mujeres de su deliberada vida/literatura para crear ese personaje de El proceso? O, ¿será que El proceso es el resultado de esos eventos biográficos?

¿Cuál es el misterio tras esta selección singular de Felice Bauer para desempeñar los roles que se le asignan en la realidad y la escritura de todo ese drama/proceso que Kafka montó para El proceso?

La respuesta la da el mismo Kafka al final de El proceso, cuando a K. le parece ver a Fräulein Bürstner y la sigue:

"[...] no porque quisiera alcanzarla ni porque quisiera verla el mayor tiempo posible, sino simplemente por no olvidar la advertencia que ella representaba para él" (8).

Para, luego de reflexionar sobre su destino, agregar:

"Entretanto, la señorita había doblado por una calleja lateral, pero K. podía ya prescindir de ella" (9).

Todas a una: Dulcinea-Aldonsa; Sonia-Dulcinea-Aldonsa. Si bien Kafka convertía en Dulcineas a las mujeres de las que se enamoraba, para El proceso, a diferencia de la Sonia-"Polina", de Dostoievski, las dos en una, Kafka las construye como un personaje de varios rostros que cambian y se remplazan según las escenas que les corresponden.

Esa es la respuesta y con esos datos ya puedo justificar mi anagramático juego kafkiano para convertir el "don Quijote Kafka", en mí "don Kijote Qafka", porque, este último, a diferencia del primero, al encontrar a su Aldonsa Lorenzo-Sonia: Felice Bauer, encuentra en ella a la mujer que, encriptada, protagoniza los diversos y bizarros rostros de aquellas mujeres sometidas a escarnio en este proceso erótico-autobiográfico de El proceso.


CAPÍTULO SEGUNDO:
¿EL HUEVO O LA GALLINA?

Es necesario hacer ahora una lectura de las lecturas que Kafka hizo de Don Quijote de la Mancha y de Crimen y castigo y la escritura de El proceso, para identificar algunos de los códigos y rasgos comunes de sus genomas e intentar la decodificación del ADN literario por el que se emparentan, como "hermanos de tinta", don Quijote, Raskolnikov y Josef K.

Empiezo por construir un triángulo genético en cuyas líneas no me atrevo a definir un orden ni prioritario ni temporal. Mi propósito es el de establecer aquellas de las claves y pistas de sus cruces y conexiones por medio de las cuales se pueda iniciar la aventura de trazar, descifrar e interpretar, las líneas biográficas y genético-literarias que los conectan.

Para lograrlo, me atengo a las claves que tanto Dostoievski como Kafka encriptaron en sus escritos, para así rastrear las huellas de aquella "sagrada locura" que inspiró sus escrituras.

Sin meterme con la exuberante bibliografía en la que se estudian las relaciones entre Cervantes y Dostoievski y, a su vez, la de Kafka con ellos dos, mi propósito es mostrar dos cosas:

La primera: Explorar la posibilidad de establecer que tanto Dostoievski como Kafka se sirvieron e inspiraron en Cervantes y en Don Quijote de la Mancha para crear sus personajes y escenarios y para con sus propias parodizaciones, encriptar sus escrituras.

La segunda, presentar el código del cual se toma el ADN mitocondrial literario que conecta la parodia que hace Dostoievski en Crimen y castigo de Don Quijote de la Mancha y que, por ende, lo conecta con el "genoma dostokafkiano", ya decodificado por Guillermo Sánchez Trujillo.

Si bien no puedo resolver el asunto de "qué fue primero, si el huevo o la gallina". Me es imposible determinar la precedencia de si Kafka leyó primero a Don Quijote de la Mancha y a Cervantes, o a Crimen y castigo y a Dostoievski. O, a Dostoievski por la influencia de Nietzsche, asunto, este último, del que hablaré más adelante. O, viceversa. O, en fin, otra vez, como en "El cuento del gallo capón"...

Lo cierto es que Kafka dejó de leer a Dostoievski después de terminar con El proceso. Por lo visto, no hizo lo mismo con Don Quijote, pues si bien y de cierta forma el viejo caballero murió para Kafka, este se reencarnó, para él, en una nueva personificación de escritor: Sancho Panza, quien, como se verá en el relato de Kafka que más adelante transcribo, La verdad sobre Sancho Panza, escrito en octubre de 1917, ya después de El proceso, fue Sancho Panza quien continúo escribiendo:

"[…] novelas de caballería y de bandoleros [...] alcanzando con ello un grande y útil esparcimiento hasta su fin".
(La verdad sobre Sancho Panza).

Como quien dice, un Qafka-Kijote murió con El proceso, otro, el Kafka-Sancho que soñaba ser como Sancho Panza, renace, retorna, muy nietzscheanamente, para continuar escribiendo tal y como lo dice en su relato.

Asuntos realmente importantes que, además de servir para determinar el orden de las influencias absorbidas por Kafka, abren una nueva línea de juego al laberinto... Las transformaciones de Kafka. Otro asunto que me desviaría de mi propósito y que, mejor lo dejo pendiente, por si luego no retorno.

MENTIRAS SALVADORAS

En el momento en que Fiódor Mijáilovich Dostoievski emprendía la escritura de la última de sus grandes novelas, Los hermanos Karamazov (1879-1880), escribió en su Diario de un escritor, la que considero como una "profesión de fe" de su escritura y en la cual, también, establece las claves para su transposición e interpretación de Don Quijote de la Mancha, al que ya había transpuesto, de una forma evidente y sin misterios, en El idiota (1868-1869).

Se trata del breve texto: La mentira se salva por otra mentira (1879), en Diario de un escritor. Ver, en el Apéndice 3, el texto completo.

Este asunto de las conexiones Cervantes-Dostoievski que, con toda seguridad ya habrán explicado de miles de formas los críticos literarios, a mí me interesa por otras razones.

Esto es lo que dice, entre otras cosas, Dostoievski en aquel texto de La mentira se salva por otra mentira:

"Los centenares de miles de hombres evocados por los magos tendrán cuerpos de moluscos, y la espada del buen caballero trabajará diez veces más deprisa en su faena. Su necesidad de semejanza quedará satisfecha. Tendrá derecho a creer en el primer sueño gracias al segundo, mucho más ridículo".

Tal y como yo lo quiero entender, el código secreto de este texto oculta la explicación por la cual Dostoievski se toma el pleno derecho de hacer de Raskolnikov un Quijote y Kafka de Josef K. un Raskolnikov.

¿Tendrán algo qué ver aquellos quimeristas que escribieran El Quijote con los magos que invoca aquí Dostoievski? ¿Será “su necesidad de semejanza” y serán esos dos sueños los de don Quijote y la cueva de Montesinos?

En fin, sigamos ahora con "don Kijote Qafka".

SANCHO-QUIJOTE

Aproximadamente, entre el 21 y 22 de octubre de 1917, cuatro años después de haber iniciado la escritura de El proceso, Franz Kafka escribió en el cuaderno en octavo G., un breve relato que bien pudiera servir para decodificar la clave de la conexión de su escritura y de su parodia con Don Quijote de la Mancha.

Pero, también, ese relato, más allá de la misma parodización, sirve para explicar los motivos que le permiten a Kafka, por acto de transmutación literaria, convertirse, él mismo, en un "don Kijote Qafka". Ese personaje de su vida como literatura que emprende eróticas aventuras caballerescas, seduce muchachas y escribe palimpsestos de "novelas de caballería", tal y como se lo recomendara su maestro Dostoievski en La mentira se salva por otra mentira.

Se trata, como ya he dicho, del relato La verdad sobre Sancho Panza (¿verdad, aquí; mentira allí?):

"Sancho Panza, que por lo demás nunca se jactó de ello, logró, con el correr de los años, mediante la composición de una cantidad de novelas de caballería y de bandoleros, en horas del atardecer y de la noche, apartar a tal punto de sí a su demonio, al que luego dio el nombre de don Quijote, que éste se lanzó irrefrenablemente a las más locas aventuras; las cuales, empero, por falta de un objeto predeterminado, y que precisamente hubiera debido ser Sancho Panza, no dañaron a nadie. Sancho Panza, hombre libre, siguió impasible, quizás en razón de cierto sentido de la responsabilidad, a don Quijote en sus andanzas, alcanzando con ello un grande y útil esparcimiento hasta su fin" (10).

Me llama mucho la atención y, como ni tengo la formación filológica ni idea del alemán para decodificar esta casualidad, me contento sólo con hacerme la pregunta: ¿por qué el traductor del relato utiliza al final una vieja forma gramatical del español antiguo: "alcanzando con ello un grande y útil esparcimiento hasta su fin"?

Si es interpretada desde el uso que hizo el propio Kafka del alemán, podría estar, aún más íntimamente, relacionada con la conexión quijotesca de la intención kafkiana.

Pero que sea, éste, otro de los asuntos para otras ocasiones.

Entro, ahora, a decodificar el genoma cervanto-dostoiesvskiano tomado de la mano del método de decodificación dostokafkiano de Guillermo Sánchez Trujillo.


CAPÍTULO TERCERO:
DESPERTAR SIENDO "EL OTRO"

¿Coincidencias o conexiones? Como lo dije antes, son tres herméticos amaneceres, sueños y despertares, todos tres al calor del verano de los primeros días de julio. Tres despertares de un sueño, o de tres sueños, a partir de los cuales, primero, don Quijote comete el crimen por cual es transmutado en Raskolnikov, y este, a su vez, despierta para iniciar su transmutación en Josef K. /Kafka y fijar, así mismo, los rasgos que establecen el carácter épico y trágico que marcan el origen arcano y genético de donde evolucionan los tres héroes, como también lo dije antes:

El primer despertar, en Don Quijote de la Mancha:

"Apenas la blanca aurora había dado lugar a que el luciente Febo con el ardor de sus calientes rayos las líquidas perlas de sus cabellos de oro enjugase, cuando don Quijote, sacudiendo la pereza de sus miembros, se puso en pie y llamó a su escudero Sancho, que todavía roncaba; lo cual visto por don Quijote, antes que le despertase, le dijo:

- ¡Oh tú, bienaventurado sobre cuantos viven sobre la haz de la tierra, pues sin tener envidia ni ser envidiado (Nota: Quizá se recuerda aquí el último verso del poema A la salida de la cárcel de Fray Luis de León: “Ni envidiado ni envidioso”) duermes con sosegado espíritu, ni te persiguen encantadores ni sobresaltan encantamentos!" (11).

Es el despertar del día en el que don Quijote frustrará las bodas de Camacho con Quiteria.

El segundo despertar, en Crimen y castigo:

"¿Estaré soñando todavía?", pensó de nuevo Raskolnikov, mirando con desconfianza al inesperado visitante" (12).

Raskolnikov se despierta ante la presencia de Svidrigailov quien ha ido hacerle la proposición por la cual él quisiera impedir, como lo hará el mismo Raskolnikov, la boda de su hermana Dunia con Lujine, durante la reunión-cena de esa noche.

En el tercer despertar, el de El proceso, Kafka parodia el despertar de Raskolnikov, citado antes. Este despertar es descrito así por Guillermo Sánchez Trujillo, en su libro, El crimen de Kafka. Caso cerrado:

[...] "una mañana" [...] "Josef K. despierta y un hombre extrañamente vestido entra en su habitación y le informa que está detenido" (13).

¿Coincidencias, correspondencias, conexiones...? Demasiadas y muy precisas. De ninguna manera, Dostoievski y Kafka, dos hombres de La Biblia, de la letra, de la palabra, son extremadamente cuidadosos con su escritura.

Es, entonces, por lo cual y a partir de esos tres despertares, "una mañana", Don Quijote, Raskolnikov y Josef K. se despiertan para enfrentar un mismo destino literario:

- Asistir a una boda frustrada y de la imposibilidad de ciertos matrimonios.
- Un crimen. Uno de engaño, uno real y uno inexistente.
- Un tribunal. La intercesión por el moribundo, la pensión, el hotel
- Un juicio o proceso.
- Un castigo.

LAS BODAS:

- Don Quijote se despierta para asistir a las bodas de Camacho con Quiteria y al correspondiente banquete. La boda se frustra y Cervantes / don Quijote, oficia, en su lugar, el matrimonio de Quiteria con Basilio.

- Raskolnikov se despierta para ir a una reunión-cena en la que impedirá la boda de su hermana Dunia con Lujine (él prefiere que ella se casara con su amigo Razumikin).

- Josef K. asistirá a una cena. Es el banquete del compromiso matrimonial de Kafka con Felice Bauer previo a su rompimiento, dos eventos biográficos que se trasforman en el proceso y juicio, este sí de la ficción, que se le sigue, o no se le sigue, por ese rompimiento.

LOS CRÍMENES

La naturaleza de los delitos que cometen don Quijote, Raskolnikov y Josef K., son: el rompimiento de compromisos matrimoniales y subvertir las ideologías imperantes de sus épocas:

- Don Quijote presencia el supuesto suicidio de Basilio, trastornado y desesperado por ver impedida su posibilidad de contraer matrimonio con Quiteria, quien también lo desea. Don Quijote acolita la farsa por la cual los enamorados cumplen sus deseos.

Pero, don Quijote ha cometido un crimen peor: se ha enloquecido por creer en las ilusiones de sus lecturas, al tiempo que con ello subvierte la ideología del católico imperio español.

Sancho Panza, por su parte, es quien expresa las razones por las cuales es malo el matrimonio.

- Los crímenes de Raskolnikov. El primero, similar al de don Quijote, por sus ideas y, el segundo, por asesinar a dos viejas agiotistas para probarse que él, en su realidad, era la encarnación de esas ideas.

- Josef K. El único crimen de El proceso, existe por su ausencia.

TRIBUNALES, JUICIOS O PROCESOS:

- Don Quijote se convierte en el abogado defensor gratuito de Basilio y de sus intenciones de casarse con Quiteria antes de su supuesta muerte y, más adelante, actúa como apologista y defensor de las bondades del matrimonio, a pesar de las quejas y lamentos antimatrimoniales que expresa Sancho Panza.

- Raskolnikov: ver capítulo: "Tribunal en la pensión" (14).

- Josef K. /Kafka: ver capítulo: "Tribunal en el hotel" (15)

LOS CASTIGOS

Por sus crímenes, don Quijote, Raskolnikov y Josef K. son condenados al infierno de los sueños:

- El castigo de don Quijote. Después de su intervención en las bodas de Camacho, propiciando la farsa que permite que Quiteria y Basilio contraigan matrimonio, es castigado a descender a las profundidades de sus sueños y pesadillas en la cueva de Montesinos. Esta condena ya había sido profetizada por Sancho Panza en su discurso de condena al matrimonio:

"Sepa que el primer volteador del mundo fue Lucifer, cuando lo echaron o arrojaron del cielo, que vino volteando hasta los abismos" (16).

Don Quijote acepta su destino y su castigo encomendándose a su señora Dulcinea del Toboso:

"Yo voy a despeñarme, a empozarme y a hundirme en el abismo que aquí se me presenta, sólo porque conozca el mundo que si tú me favoreces no habrá imposible a quien yo no acometa y acabe" (17).

- Raskolnikov es castigado con el remordimiento y sus delirios, sueños y pesadillas, así es enviado a la prisión siberiana, igual que había sucedido al propio Dostoievski.

- El castigo de Josef K. es "Un sueño", muchos sueños y pesadillas y una muerte de perro [leer el capítulo "Un sueño", de El proceso y el capítulo: "Donde se cuenta la historia de "Un sueño" y otros sueños”, en Guillermo Sánchez Trujillo, El crimen de Kafka. Caso cerrado (18)].


CAPÍTULO CUARTO:
DORMIR, SOÑAR, DESPERTAR

Al final de sus novelas, Cervantes, Dostoievski y Kafka, cierran esta espiral de dormir, soñar, despertar, de don Quijote, Raskolnikov y Josef K... Para ellos todo ha sido sólo un sueño... Un último sueño, la pesadilla de la realidad:

- Don Quijote:

"[...] durmió de un tirón, como dicen, más de seis horas..." (19).

Y, se despierta, de nuevo, como don Alonso Quijano el Bueno, arrepentido de ilusorias caballerías y solicitando el perdón de la Iglesia Católica y su preparación para su ya próxima muerte.

Habían terminado, para él, sueños y pesadillas... Para continuar siendo soñando por siempre en los sueños de sus lectores.

- Raskolnikov:

"Un día, hacia la caída de la tarde, el prisionero, ya convaleciente, se durmió. Cuando despertó se acercó casualmente a las rejas y vio a Sonia" (20).

Sus crímenes habían sido expiados y él había sido redimido por el amor, para ser retornado a la "normalidad":

"La vida había sustituido al razonamiento" (21).

Y, un poco más allá, para abrirle la promesa de una nueva vida:

"Pero aquí comienza una nueva historia, la historia de la lenta y progresiva recuperación de un hombre, de su renovación y paso gradual de un mundo a otro nuevo" (22).

- Josef K.:

Josef K. ya había tenido su sueño y despertar últimos en el capítulo "Un sueño", excluido en las primeras ediciones de El proceso.

Así que, los sueños y pesadillas de Josef K. tienen su "Fin" una noche, en la que ya no dormirá, pero cuya representación se realizará con una comparsa de teatro en un escenario de pesadilla. O, en un teatro de pacotilla:

"Me envían viejos actores de segundo orden [...] "¿En qué teatro actúan ustedes?". "¿Teatro?" (23).

O, en uno de opereta:

"Quizás sean tenores" (24).

O, quizás, conducido al manicomio:

"¿Por qué los han enviado precisamente a ustedes?" [...] como enfermeros cuando el enfermo quiere descansar" (25).

Como en el último despertar de Raskolnikov, a Josef K., también se le aparece la señorita Bürstner-Sonia. Pero, a diferencia de aquel, el amor ni lo redime ni lo transforma:

"[...] lo único que puedo hacer ahora es conservar hasta el final mi razonamiento sereno" (26).

Para Josef K., de el razonamiento depende la vida, todo lo contrario de la redención de Raskolnikov.

Como lo planteó Guillermo Sánchez Trujillo, en el despertar de ese sueño de Abraham, si se degüella a Josef K., quien y a diferencia de Isaac, finalmente, duerme el sueño de los justos sobre la piedra de los sacrificios...:

"De todos modos, sea lo que fuere, Kafka hizo de Josef K. un chivo expiatorio al que sacrificó sobre una piedra, al estilo de Abraham, para redimirse, pues Kafka, contrario a lo que pensaba de sí mismo, también tenía su corazoncito" (27).

Pero, quien muere en esa "cantera" o piedra sacrificial es Kafka el cínico (*),

"¡Como un perro!" (28).

O, como el Kafka-literatura que montó esta pesadilla, como un Auto Sacramental o como una obra teatral satírica o como una opereta o como un manicomio...

Porque, el Kafka inocente-perverso, continuará viviendo y soñando otros sueños y otras pesadillas. Su única redención será continuar cometiendo crímenes biográfico-literarios.

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[(*) Cynós: Can: Perro, nombre que se daba a los filósofos que encarnaban las ideas de Antístenes, "El Verdadero Perro". Y, digo encarnaban, porque los cínicos, como el célebre Diógenes de Sínope, más que explicar su filosofía, la vivían].

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¿FINAL DE LA ESPIRAL?

Cerrando esta espiral, que no círculo, lo más probable es que, en éste punto, Orfeo-Dionisios y su viaje a los infiernos y la desaparición de Eurídice, han renacido, han retornado, porque, las ofensas por el amor rechazado, no se perdonan jamás.

Kafka, iniciado en la seducción por el Zaratustra, de Nietzsche (Dionisios-Dionisios Zagreo), aquel que enloqueció en Turín, poseído por un sueño de Dostoievski, también fue iniciado por el mismo Nietzsche en la vida y las obras de Dostoievski (29).

Iniciado, al fin y al cabo, por Nietzsche, el maestro de la vida como literatura (30):

"Que la ficción hecha realidad se convierta en literatura" (31).

Como Nietzsche-Zaratustra, Kafka mismo transformado en el don Kijote-Qafka que he tratado de desenmascarar hasta aquí...

Ese mismo Nietzsche-Zaratustra que el adolescente Kafka leía a las muchachas, porque, probablemente, sabía que ese canto de abominación del sexo y de las mujeres y de hombres superiores, el superhombre y “el eterno retorno de lo mismo”, era también un canto de despecho amoroso y venganza, escrito por Nietzsche, según mi hipótesis descabellada, publicada en el Literario Dominical de El Colombiano del 1º de agosto de 2004 [revisada y ampliada en mis LECTOR LUDI-44, 54, 56 Y 57 (32)], como un desquite por su fracaso amoroso con Lou-Andreas Salomé.

Kafka, como Nietzsche, tenía que padecer por sus incapacidades y perversiones erótico-amorosas, vengando sus fracasos amorosos y siendo condenados al terror de sus pesadillas, sus culpas y su escritura.

En fin, la literatura es un juego de juegos y si se dedicara igual labor que la realizada por el profesor Guillermo Sánchez Trujillo con Dostoievski y Kafka, a desentrañar los hilos de sangre y tinta que conectan y corresponden a cada uno de ellos con Cervantes y don Quijote, de los cuales apenas muestro algunos rasgos y trazos, el juego será maravilloso, porque la literatura también es otro árbol genealógico del Homo-Humano.


NOTAS

(1) George Steiner, Pasión intacta, Notas sobre El proceso de Kafka, Grupo Editorial Norma, Bogotá, 1997, p.305.
(2) Franz Kafka, El proceso, Edición crítica por Guillermo Sánchez Trujillo, Universidad Autónoma Latinoamericana, Medellín, 2005 (existe versión en Internet).
(3) Guillermo Sánchez Trujillo, El crimen de Kafka. Caso cerrado, La Carreta Editores E. U., Medellín, 2006.
(4) Daniel Desmarquest, Kafka y las muchachas, Editorial Edaf, Madrid, 2002.
(5) Joseph Frank, Dostoievski, III, La secuela de la liberación 1860-1865, Fondo de Cultura Económica, México, 1993, p. 322.
(6) Joseph Frank, Dostoievski, VI, Los años milagrosos, 1865-1871, Fondo de Cultura Económica, México, 1997, p. 164.
(7) Diario y carta citados de El crimen de Kafka..., pp. 123 y 125.
(8) Franz Kafka, El proceso, Edición crítica..., p. 242.
(9) Franz Kafka, El proceso, Edición crítica..., p. 243.
(10) Franz Kafka, La verdad sobre Sancho Panza, de La muralla china. Aproximadamente entre el 21 y 22 de octubre de 1917.
(11) Miguel de Cervantes, Don Quijote de la Mancha, Real Academia Española, Bogotá, 2005, p. 697.
(12) Fiódor Mijáilovich Dostoievski, Crimen y castigo, Edimat, Madrid, 2000, p. 219
(13) Guillermo Sánchez Trujillo, El crimen de Kafka. Caso cerrado…, p. 76 (igual en El proceso, edición crítica…, p. 38).
(14) Guillermo Sánchez Trujillo, El crimen de Kafka. Caso cerrado..., pp. 112 ss.
(15) Guillermo Sánchez Trujillo, El crimen de Kafka. Caso cerrado..., pp. 160 ss.
(16) Miguel de Cervantes, Don Quijote de la Mancha..., p. 719
(17) Miguel de Cervantes, Don Quijote de la Mancha, p. 721
(18) Guillermo Sánchez Trujillo, El crimen de Kafka. Caso cerrado..., pp. 89 ss.
(19) Miguel de Cervantes, Don Quijote de la Mancha, p. 1100
(20) Fiódor Mijáilovich Dostoievski, Crimen y castigo..., p. 411
(21) Fiódor Mijáilovich Dostoievski, Crimen y castigo..., p. 413
(22) Fiódor Mijáilovich Dostoievski, Crimen y castigo..., p. 413
(23) Franz Kafka, El proceso, Edición crítica de Guillermo Sánchez Trujillo..., p. 241
(24) Franz Kafka, El proceso, Edición crítica de Guillermo Sánchez Trujillo..., p. 242
(25) Franz Kafka, El proceso, Edición crítica de Guillermo Sánchez Trujillo..., p. 242.
(26) Franz Kafka, El proceso, Edición crítica de Guillermo Sánchez Trujillo..., p. 242
(27) Guillermo Sánchez Trujillo, El crimen de Kafka. Caso cerrado..., p. 231
(28) Franz Kafka, El proceso, Edición crítica de Guillermo Sánchez Trujillo..., p. 244
(29) Guillermo Sánchez Trujillo, El crimen de Kafka. Caso cerrado..., pp. 230-231
(30) Alexander Nehamas, Nietzsche, la vida como literatura, Turner/Fondo de Cultura Económica, Madrid, 2002
(31) Guillermo Sánchez Trujillo, El crimen de Kafka. Caso cerrado..., pp. 167 y otras.
(32) Iván Rodrigo García Palacios, LECTOR LUDI. Manual de iniciación a la alquimia de la lectura, capítulo 1: Nietzsche: La vida como literatura. Así nació Zaratustra en los tiempos del amor. Puede leerse en el blog: http://lectorludi.blogspot.com/

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